VENEZUELA: SURGEN VOCES DISIDENTES EN EL CHAVISMO COMO MARIO SILVA QUE DENUNCIA PÉRDIDA DE SOBERANÍA; INFLUENCER ARGENTINO MICHELO AFIRMA QUE MADURO FUE OBJETO DE GOLPE DE ESTADO Y TRAICIÓN, MIENTRAS LA POBLACIÓN ENFRENTA SITUACIÓN PRECARIA DESPUÉS DE INTERVENCIÓN MILITAR DE EE. UU. Y ASCENSO DE DELCY RODRÍGUEZ
Maracaibo, 30 de abril de 2026.
MUNDIAL ZULIA RADIO INTERNACIONAL
En Venezuela se registra un panorama de tensiones políticas y dificultades sociales, con la aparición de voces disidentes dentro del chavismo y narrativas enfrentadas sobre el origen del actual escenario de poder. Mario Silva, figura histórica del oficialismo por su programa La Hojilla en VTV, ha pasado de ser defensor incondicional del proceso bolivariano a cuestionar tanto la influencia externa como los errores internos del gobierno, denunciando una “pérdida de soberanía” y la consolidación de una nueva élite dentro del chavismo. Estos cuestionamientos se suman a las tensiones conocidas entre facciones ligadas a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello, que han aflorado en declaraciones públicas y filtraciones en los últimos años.
Por su parte, el influencer argentino Diego Omar Suárez, conocido como Michelo y referente de la propaganda chavista en redes sociales, ha descrito en sus publicaciones que la detención de Maduro se trató de un golpe de Estado y una “traición” al proceso bolivariano. Su discurso refleja la postura de sectores maduristas que rechazan la legitimidad de la remoción del expresidente y de la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta interina.
En enero de 2026, operaciones militares de Estados Unidos culminaron con la detención de Nicolás Maduro y de Cilia Flores, desencadenando una intervención militar indirecta sobre puntos estratégicos del país. En ese contexto, Delcy Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta, asumió la presidencia interina según el artículo 234 de la Constitución, con el compromiso de organizar nuevas elecciones presidenciales en un plazo de 30 días. Desde Washington se articuló un acuerdo energético por el cual unos 50 millones de barriles de petróleo venezolano pasarían a ser gestionados por la administración estadounidense; el gobierno de Rodríguez ha presentado esta medida como una salida para la economía, mientras que Maduro y sus aliados la califican de golpe de Estado y pérdida de soberanía.
La economía venezolana ya enfrentaba una recesión profunda antes de la intervención, con años de hiperinflación, caída de ingresos fiscales y colapso de sectores clave. Los acuerdos posteriores han permitido desbloquear cierto flujo de ingresos petroleros, y varios analistas proyectan un descenso importante de la inflación y una ligera mejora fiscal, aunque sin garantizar una recuperación social rápida. Paralelamente, la población enfrenta inseguridad, tensiones sociales, bajo poder adquisitivo y un escenario político inédito: un chavismo fracturado, un gobierno interino en negociación con EE. UU. y narrativas enfrentadas entre quienes consideran el proceso como un “golpe de Estado” y quienes lo ven como una “transición asistida”.
