VENEZUELA: CANTANTE LIZ REVELA QUE QUERÍA SER ARTISTA DESDE NIÑA, DESAFIÓ A SUS PADRES QUE PRETENDÍAN VERLA EN CONCURSOS DE BELLEZA; SU CONSTANCIA ABRIÓ CAMINO A CARRERA PROFESIONAL
Maracaibo, 26 de abril de 2026.
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La cantante venezolana Liz compartió detalles íntimos de sus primeros años durante una conversación con Franklin Suárez, donde dejó ver que su vocación artística apareció desde muy temprana edad. La intérprete aseguró que desde niña sabía que quería dedicarse al canto y que, pese a las dudas familiares, nunca abandonó esa meta.
Durante la entrevista, Liz explicó que siempre tuvo claro que la música sería parte central de su vida. Desde sus primeros años se visualizaba sobre un escenario y no contemplaba otro camino distinto al artístico, una convicción que se mantuvo intacta con el paso del tiempo, incluso cuando dependía de las decisiones de sus padres.
Según contó, en su familia existía el deseo de ver a sus hijas destacarse en concursos de belleza, una aspiración muy presente en muchas familias venezolanas de la época. Sus padres solían inscribirla en certámenes y actividades relacionadas con ese mundo, imaginando para ella un camino ligado a las pasarelas y las coronas. Sin embargo, la cantante aseguró que su interés estaba en otro lugar: cada vez que tenía oportunidad, se retiraba de esas competencias para inscribirse en coros, grupos musicales y espacios donde pudiera cantar, dejando claro que su único deseo era convertirse en artista.
El principal obstáculo estaba en casa: mientras su madre comprendió más rápido su vocación, su padre no estaba convencido de verla entrar al mundo del espectáculo. La cantante señaló que esta postura respondía más a la protección y al temor por las exigencias de ese ambiente que a una falta de confianza en su talento.
A pesar de las reservas familiares, Liz comenzó a aprovechar cualquier ocasión para mostrar su talento vocal. Recordó que en reuniones y encuentros familiares esperaba con entusiasmo la oportunidad de interpretar canciones frente a los presentes, momentos que le confirmaban su comodidad en el escenario y la seriedad de su deseo de dedicarse a la música.
Con el tiempo, su constancia y capacidad vocal hicieron que en casa empezaran a aceptar que la música no era una etapa pasajera. Más adelante pudo integrarse a agrupaciones y comenzar a recorrer escenarios. Aquella niña que insistía en cambiar concursos por coros terminó dando pasos concretos hacia una carrera profesional, que no nació por casualidad sino de una decisión tomada desde la infancia. Hoy, convertida en una figura reconocida, recuerda esos años como el inicio de un camino que siempre supo que quería recorrer.
